Sueños en blanco y negro
El paraíso es un letrero de neón en la madrugada. El amor es un exiliado en tu cama, no hay caricias que valgan y tus manos moldearan el fuego que te habrá de consumir en soledad, mientras extrañas las caricias. Anoche soñé que te extrañaba y mis dedos se hundían en tu sexo por la madrugada. Anoche soñé tantas cosas que ya ni sé si alguna vez he cerrado los ojos para imaginarte desnuda o solo es que estoy tan solo que ya lo que hago es solo una medida desesperada para no pensarte mientras vuelo o para no volar mientras te pienso. Soñé que cerraba los ojos para pensarte o ¿cerré lo ojos para pensar que te soñaba? Te estás hiendo de a poco y olvidarte será tan fácil como borrar todas mis huellas dactilares en la escenas del crimen, un sospechoso nunca dejara de parecer nervioso. Mi mayor crimen fue robarte la calma y mi penitencia será nunca poder olvidarte. Quise creer que no me hacías falta y acabe por comprobar que sin ti mis silencios son igual de incómodos que el sofá de un sicólogo. Tengo una cita con mis remordimientos y hace mucho que me hace falta un corte de cabello. “Solo por hoy” es la frase que dicta un libro que no he consultado. Mis ideas son un infierno, mis padres un remanso, mis hermanos son mi conciencia y mis sobrinos lo queme reconcilian con mi lado bueno. Traigo una careta que no me gusta, nunca he desfilado en carnavales y me sobra maquillaje y me falta disfraz que disimule esta farsa. Soy tremendamente cínico para llevar el papel de chico bueno. Será que siempre busco pretextos para escribir pendejadas y luego justificarlas. Anoche soñé que te extrañaba, pero no era yo, sino aquel tipo con 39 grados de fiebre que sudaba mientras se revolvía en la cama. Anoche soñé que me hacías falta, no era yo, era aquel pobre diablo que se rehúsa deletrear “m-e-h-a-c-e-s-f-a-l-t-a”.
Soñé que era un vampiro, ya sé que suena estúpido, pero que le voy a hacer si es lo que soñé. Anoche volé más alto. Una vez más anoche dormí solo y volé mucho más alto. La ciudad era hermosa con sus edificios inmensos, el asfalto mojado y aquellos callejones oscuros como tu mirada. Anoche soñé que tenía colmillos y era tan peligroso como una mujer que se sabe deseada o como un hombre seguro de sí mismo. Anoche soñé que era viento y que llegue hasta tu ventana, luego me acerque en tu cama y me regocije en tu aliento. La tranquilidad de tu sueño me conmovió un poco, solo un poco porque después busque tu cuello, me éxito la calma de tu respiración. Puedo ser ti pesadilla o tu lujuria, pensé mientras hundía mis colmillos en tu garganta. Te dejaste hacer, me deje llevar. La humedad de tu entre pierna me indico que te gustaba. Trataste de oponer resistencia y tus ojos se clavaron en los míos. Un murmullo llego a mi oído “soy tuya” musitaste excitada. No reflexione, no eres mía, tu voluntad ahora es mía, aunque me olvides mañana. El deseo es una droga y lo demás es como una mala película. Ni tú eres bella, ni yo soy el galán de moda, solo soñé que te poseía, solo soñé que eras mía y nunca nos salieron las alas, solo soñé con tus ojos negros y tu piel pálida, solo soñé tonterías y quiero volver a soñarlas, solo soñé que mis colmillos se hundían en tu garganta y lo que más me gusto fue que dijeras que eras mía en la madrugada. Y como las viejas películas, todo era en blanco y negro. Prometo soñarte cada noche y observar mientras te desnudas.
lunes, 22 de junio de 2009
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